No he mecido un
niño
No he mecido un niño;
por eso mis brazos
no saben de alas
perfumes ni
nardos.
No he mecido un niño;
por eso mi cuerpo
no sabe de nidos
ni de miel mis
senos.
No de venas rotas,
ni la comba dura
del fruto escondido
que ancha la cintura
No he mecido un niño;
por eso en mi canto
no suenan las notas
azules del llanto;
Ni sabe mi tacto
de las cosas suaves:
la brisa, el rocío
y el volar del ave.
No he mecido un niño.
Mi sangre dormida
no sabe el milagro
de ser compartida.

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