con su ramo de pájaros al alba,
con su cielo gozoso de perfumes,
de trinos, mariposas y campanas.
Desde su atardecer apaciguado,
descendía el arcángel de los sueños,
la sosegada iglesia olía a rosas,
a canción, a plegaria, a incensario.
Los árboles se alzaban sin heridas
acunando gorriones en sus ramas,
la amapola crecía sin espanto
en medio de la espiga y la alborada
Y era mejor la aldea, dulce hermana,
sin fusiles, sin cascos, sin espadas.
Libre en su pequeñez de golondrina
apenas por el cielo custodiada.
El domingo, vestido de colores,
madrugaba en los labios de las frutas.
Desde el cerro venía el campesino,
empapado de luz, paisaje y música.
Y era mejor la aldea, hermana mía,
con su sol de hora exacta en la mañana,
con su desnudo e invariable cielo,
con sus menguadas calles y su plaza.
Y era mejor con su infranqueable tedio,
con su precioso despertar del día;
entonces era nuestra aquella calma
y era nuestra también aquella vida.
¡Era mejor la aldea con su mansa alegría!

Un hermoso poema! :)
ResponderEliminarGracias por tu comentario. Espero que se difunda la obra de esta poeta, hasta hace poco ignorada en su propia tierra.
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