miércoles, 12 de agosto de 2015

Umbral (prólogo de Eduardo Carranza para el libro Las horas doradas)

 

Tú pisas el umbral del País de la Música 
para contarnos luego lo que oíste soñando.
Te asomas a la puerta del Reino de la Lluvia
y traes en tu mano la flor azul del agua.

Tus palabras deciden el amoroso clima
y apresuran la madurez de las frutas
porque en tu voz dorada es el verano siempre
y arde en tu voz un fuego secreto como el tiempo.

Cuando la luna sube por detrás de tus versos,
-qué digo, por encima de los más bellos árboles-
el ruiseñor que vive en lo alto de tu sangre
ebrio de melodía, de luna y amor, canta.

Y cuando llega una ráfaga de jazmín,
cuando viene una música de turbadoras alas,
cuando vuela un aroma de huerto desvelado
es que el viento ha pasado sobre tu poesía. 

Eduardo Carranza, 1945.



miércoles, 10 de diciembre de 2014

Memoria del Amor


Me tendí en el musgo tibio de tus brazos.
Hoy llevo mi cuerpo tatuado de nardos.

Seguí la curvada luz de tu estructura.
Hoy tiene mi tacto redondez de fruta.

Me moví en las aguas de tus ojos quietos.
Hoy ciñen mis ojos un haz de luceros.

Absorbí la leche de tu azul garganta.
Arpas encendidas son hoy mis palabras.

Palpé tu epidermis de corteza tierna.
Hoy tengo en las manos ardida una estrella.

Exprimí las cálidas cintas de tu sangre.
Curvas musicales rodean mi carne.

Sorprendí la abeja blonda de tu oído.
Lluvia de cristales me trae el sonido.

Me adentré en el tallo de tu olor a vida.
De lentos perfumes me arropa la brisa.

Trepé por el alto árbol de tu sueño.
Sonámbulas luces empinan mi cuerpo.

Habité la ardiente casa de tu amor.
Hoy tengo las venas trenzadas de sol.

martes, 29 de octubre de 2013

Sin llanto



Si el cielo está triste
lágrimas derraman
sus mil ojos grises.

Si el mar está en pena
su llanto de olas
derrama en la arena.

Y a mí que sin lágrimas
me has dejado tú,
llorar no he podido
mi nostalgia azul.

viernes, 29 de junio de 2012

Orgía en mi alma


Alzó su copa mi alma
y comenzó la orgía:
¡A reír, a cantar,
hay que vencer la vida!

Mi corazón beodo
en su jaula revuelta:
¡A reír, a cantar,
llegó la primavera.

Muerde, boca, los frutos
que en sazón a ti llegan;
exprímeles la sangre,
aunque tus labios hieran.

Mis ojos se han abierto
como azules banderas,
al triunfo de mi sangre
sobre la vida entera.

Mis cabellos relucen
desbocados al viento.
¡A reír, a cantar,
es mío el firmamento.

Y se agitan mis manos
igual que mariposas
y burlan las espinas
al arrancar las rosas.

Hay orgía en mi alma
y viste luz mi cuerpo.
¡A reír, a cantar,
el dolor está muerto!

A reír, a cantar,
mi alma está de fiesta,
y vibro toda entera
al ritmo de mi orquesta.


A mi corazón


Pequeña flor de mi sangre
que entre mi pecho palpitas:
¿Por qué cuando él me sonríe
como una hoja te agitas?

¿Por qué aceleras tu ritmo
cuando me toma en sus brazos
y el aliento me contienes
cuando le escuchas sus pasos?

Y te asomas por mis ojos
para besarle su pelo;
y te estremeces de angustia
cuando no puedes tenerlo.

Y de su boca y sus manos
has creído ser el dueño.
¡Pobre corazón! qué triste
cuando se acabe tu sueño.

jueves, 28 de junio de 2012

Deseo de llorar


Hoy quiero llorar mi pena
como no he llorado nunca;
quiero derramar mi llanto
como gajitos de luna

Que la tristeza se asome
pálida y blanca a mi frente
y que  me ponga los labios
como lirios ausentes.

Para acariciar mis lágrimas
hoy quiero llorar mis pena;
para mirarme las manos
como ramos de azucenas.

Quiero ver entre mis ojos
violetas de tarde muerta,
y que el corazón se mueva
como un algo que despierta.

Oir voces que se fueron
y otras voces que han venido.
Cansancio en mi propia sangre.
Languidez en mis sentidos.

Hoy quiero llorar mi pena
y sentir el ruido breve
que hace mi llanto en el suelo
cuando a besarlo se atreve.

Quiero verme azul de llanto
como una rosa de invierno.
Ver mis lágrimas rodando
y ver mi pena creciendo.

En tus ojos


Deja que  me mire
 en tus ojos negros.
Que ávida mi boca
 se dibuje en ellos.

Ten fija a la mía
tu pupila oscura.
cíñeme a tus ojos
como uvas maduras.

Deja que me vea
duplicada en ellos,
como si estuviera
sobre un lago negro.

Déjame que mire
si me quieren ellos.
¡No puedo! tu tienes
lo ojos tan negros...

Fragmento de la novela "Aún llueve en Torcoroma", que narra la vida de la poeta Dolly Mejía

En este post quiero compartir con  ustedes el capítulo I de la novela "Aún llueve en Torcoroma", una biografí...